La gran llanura se extiende desde mis pies hacia el horizonte. El suelo parece firme, de piedra, inalterable. Soy una mosca pegada a una gota de ámbar. La tierra gira mientras mi pensamiento se detiene. Cuando me haya ido seguirá rotando sobre su eje imaginario.
domingo, 8 de noviembre de 2009
El Otoño
Anoche sopló el viento con fuerza. Al dia siguiente todas las hojas verdes habían caído. Estábamos todos muertos, otra vez, como el Otoño. Un color gris se asentaba sobre todo y sabíamos que no se levantaría hasta la primavera. Que suerte aquellos que poseen medios para viajar al hemisferio Sur. Pero no sería lo mismo, no sería yo si pudiera viajar con esa facilidad.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario