La gran llanura se extiende desde mis pies hacia el horizonte. El suelo parece firme, de piedra, inalterable. Soy una mosca pegada a una gota de ámbar. La tierra gira mientras mi pensamiento se detiene. Cuando me haya ido seguirá rotando sobre su eje imaginario.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario